jueves, 24 de junio de 2010

¿Qué sucedió la vez pasada?

Meditamos en que:

1.- Sin Cristo Jesús en nuestras vidas íbamos rumbo al fracaso, no solo en nuestra relación de pareja, si no en nuestra vida personal (Rom. 3:23)

2.- Que necesitábamos ayuda, y que solo Dios a través de Su hijo Jesucristo nos podía ayudar (Sn. Juan 3:16 y 17*)

3.-Nuestra condición de pecadores nos impedía tener comunión con

Dios, por tanto estamos separadas de Él.


¿Qué hicimos?

1.- Reconocimos que Cristo Jesús murió por nuestros pecados, pero que resucitó de los muertos y ahora está sentado a la diestra de Dios el Padre y desde ahí intercede por nosotros.

2.- Abrimos la puerta de nuestro

corazón para invitarlo a entrar, para tener

comunión con Él, pues solo así va a poder

dirigir nuestras vidas.

4.- Lo RECIBIMOS como nuestro

Señor y Salvador de nuestras vidas.


¿Qué sigue?


Nuestro corazón tiene un trono desde donde “alguien” gobierna:



z|Si mi “yo” está sentado en el trono; mi “yo” es quien me gobierna


Si el Señor Jesucristo está sentado en el trono; Él es quien me gobierna


Así estaba nuestro corazón

Antes de RECIBIR a JESUCRISTO

Como nuestro Señor y único y suficiente Salvador


Tenemos que ejercitarnos en la obediencia, pues si nuestra obediencia es parcial, así serán los resultados y si nuestra obediencia es temporal así serán los resultados.


Hna. María del Pilar Ortega de Zúñiga